
Puerto Varas, una pequeña ciudad a orillas del Lago Llanquihue, ofrece experiencias en hoteles de calidad mundial, en los cuales uno parece encontrarse en un lejano y tranquilo lugar en las montañas. Uno de estos establecimientos, en la ciudad del sur de Chile que cuenta con más hoteles 5 estrellas, es el Hotel Cumbres Patagónicas.
Inaugurado hace menos de un año, luce imponente en calle Imperial, en el mismo lugar que ocupó el antiguo Colegio Alemán de Puerto Varas.
Esta edificación de 7 pisos, con una vista panorámica hacia el Lago Llanquihue y los Volcanes Osorno y Calbuco, mezcla madera y piedra volcánica en un estilo arquitectónico alemán. El Hotel Cumbres Patagónicas tiene 92 habitaciones, SPA con piscina, amplios salones de eventos y convenciones, un bar llamado Araucaria y su restaurant Cumbres del Lago. Todo finamente decorado y con la atención de un personal que destaca por su calidez.
Para iniciar un fin de semana de ensueño, llegamos la noche de un viernes al Hotel Cumbres Patagónicas. Nos detenemos frente a la recepción del hotel y antes de bajarnos, el botones nos ofrece estacionar nuestro vehículo en el subterráneo del hotel. Junto a la recepción, Claudio Ubeda, Chef Ejecutivo del hotel, nos da la bienvenida cordialmente y nos invita a degustar una cena a la carta en el restaurante. Hacemos nuestro registro y subimos junto a otro botones hacia el sexto piso, en una habitación amplia con vista a la costanera y las luces de la ciudad. Mientras sentimos la fuerza del sur en el balcón de la habitación. De inmediato nos llevan champaña, lo que sumado a los finos chocolates dejados como amenities, nos terminan de convencer que la elección de este hotel 5 estrellas fue acertada.

Para la cena en el restaurante Cumbres del Lago, dentro del mismo hotel, nos dirigimos hacia una mesa reservada, junto al amplio ventanal del salón. La carta es extensa y la descripción apetitosa de los platos no dificulta la elección. Llamamos al chef para que nos sugiera opciones. Con su recomendación optamos por caldillo de congrio, entrecot con papas a la crema y una entrada de salmón y "Locomania". Este último plato permite disfrutar del molusco Loco o Concholepas en preparaciones hervido (el típico Loco Mayo), apanado y como pastel. Todo acompañado de un vino sauvignon blanc.
Se nota el foco en el servicio del personal del hotel, en todo momento existe una preocupación hacia los huéspedes, eso es algo que en Chile no se encuentra con frecuencia en la industria turística, independiente del valor o la tarifa que se pague. Es un tema de actitud, reforzada por un liderazgo que en este hotel se nota en pequeños detalles, como la llegada de los platos de fondo justamente cuando uno ha terminado la entrada y del postre cuando uno se dispone a solicitarlo.
Después de una apacible noche, al día siguiente, luego de un generoso desayuno buffet se agrega un agradable chocolate caliente ofrecido por los garzones del restaurante. Después de reposar en la habitación, nos preparamos para tomar un masaje de relajación con piedras volcánicas. En la recepción del Spa del hotel nos recibe Jennifer, quien realiza junto a nosotros un recorrido por los 2 pisos de esta área. En el primer piso se encuentra la piscina temperada, la cafetería, los saunas, camarines, baños y el gimnasio. En el segundo piso se ubican las 3 salas de masajes, 2 para distintos tipos de masajes como los descontracturantes, relajantes, de drenaje y una para el masaje tailandes, el cual tiene mucha aceptación entre los huéspedes que gustan tener experiencias diferentes, pues se realiza sobre una colchoneta en el suelo.

Tras el recorrido, me dirijo a la sala donde me harán un masaje relajante con piedras calientes. Veronica, la masajista, me cuenta que las piedras se calientan en una olla con termostato que contiene agua calentada hasta los 50 grados celsius. Estas piedras se colocan sobre una toalla puesta en la espalda de la persona, mientras la masajista trabaja las piernas con aceite y una piedra. La sensación de relajación es muy agradable, luego sigue con los masajes en la espalda. Al terminar esa zona comienza a trabajar el rostro, colocando piedras heladas aromatizadas con hierbas, mientras sigue masajeando los pies. La sesión finaliza, después de una hora, con masajes en la frente, mejillas y cuello. Para continuar con la terapia me recomiendan la piscina temperada a 31 grados celsius, con vista al Lago Llanquihue y los volcanes. Después, termino con 15 minutos en el sauna del Spa.

El Spa del Hotel Cumbres Patagónicas tiene promociones para los clientes que no pernoctan (llamados pasantes en hotelería), quienes pueden ir por todo el día desde las 7:00 hrs hasta las 21:00. Además de los masajes, hay tratamientos faciales, de manos y pies. Los valores por servicios en el Spa, varían entre $9.000 y $ 35.000; también hay una línea de cosmética termal de origen francés en el Spa que puede ser adquirida para uso personal.
A la hora de almuerzo se puede elegir entre la cafetería del spa o el restaurante del hotel. Nuestra elección es almorzar en el restaurante, esta vez optamos por trucha rellena con espinacas con champiñones y noquis con salsa Carbonara (tocino, crema, huevo y queso parmesano). El postre elegido fue una trilogía de chocolate.
La gastronomía es acompañada por una magnífica vista hacia la costanera, que permite observar el paso de los residentes de la ciudad por una pasarela peatonal ubicada frente al restaurante y algunas casas de arquitectura alemana a un costado del ventanal.
El enorno te invita a transportarte y planificar una excursión por los alrededores de Puerto Varas aprovechando las alternativas que se ofrecen, tales como practicar rafting, caminatas, cabalgatas o disfrutar de un chocolate caliente en la cafetería del Volcán Osorno.
Después de un recorrido por Ensenada y Petrohue, regresamos al hotel. Como el almuerzo ha sido generoso, decidimos no degustar las onces alemanas en el Winter Garden del hotel, pues nos han ofrecido el Open Sushi, una selección de estas preparaciones de origen japonés, sin límite de consumo por un valor de $ 9.900 p.p. con una copa de vino incluída (19 a 22 horas). Recién ahora canjeamos, en el Bar Araucaria (el único espacio común del hotel para fumadores) el trago de bienvenida por unos Pisco Sours con limón de Pica y miel de ulmo, llamados "Cumbre Sour". Deliciosos, suaves y copiables para hacerlos en la casa.
El domingo, después de nuestra segunda noche en el hotel, del cual casi no hemos sentido la necesidad de salir, tomamos un relajante baño en la piscina temperada. Ha llegado nuevamente la hora de almuerzo (fácilmente se pueden subir un par de kilos) y el Buffet de Domingo nos espera con opciones de ensaladas (Salad Bar), opciones de salmón, carne al merlot y pastel de papas como fondo y una gran variedad de postres y tortas (valores de $ 12.000 por adulto y $ 8.000 para niños).
Ha llegado la hora de realizar nuestro check out, no dan ganas de terminar esta experiencia 5 estrellas en Puerto Varas. Sólo nos queda desear a los lectores de www.vive-patagonia.cl que puedan conocer este hotel y compartan algunas de las innumerables oportunidades de relajo y regaloneo que tuvimos la ocasión de vivenciar en el Hotel Cumbres Patagónicas.
MAYORES INFORMACIONES EN:
Imperial 561, Puerto Varas
Fono: +56 65 494000
e-mail: info@cumbrespatagonicas.cl
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