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Texto, video y fotos: Guillermo Canales Domich. Gentileza Revista Enfoque On Line A mediados del 2010 comenzaron a escucharse voces de alerta ante la aparición de un huesped indeseado en ríos y lagos de la provincia de Palena. El alga Didymo, de rápida propagación y difícil control, amenazaba con adueñarse de los cursos de agua dulce y provocar daños tanto al ecosistema como a las empresas turísticas de la zona, basadas en actividades como la pesca con mosca y el rafting (ver entrevista al científico Fabien Bourlon). Enfoque Online recorrió este verano las comunas de Futaleufú y Alto Palena, compartiendo con avezados guías y pescadores, para constatar que los temores respecto al Didymo eran fundados. Efectivamente, el alga está presente y puede observarse a simple vista en los principales ríos y sus afluentes. Sin embargo, el fenómeno no ha adquirido las dimensiones que se temían, y aún más, algunos afirman que ha ido en franco retroceso. Sin embargo, no hay que descuidarse, y de cierta forma así lo han asumido las autoridades a ambos lados de la cordillera. Tanto en las Paragonia chilena como argentina, pueden verse folletos, afiches y letreros con recomendaciones para evitar la propagación del alga, e incluso recipientes con desinfectante, escobillas e instrucciones para limpiar aparejos de pesca, botas y accesorios que podrían de otra forma transportar residuos del Didymo a otras regiones no afectadas.
De una u otra manera se ha tomado conciencia, y lo mismo ha ido paulatinamente ocurriendo con la pesca con liberación o 'catch and release', que apunta a capturar a la trucha y luego devolverla con el máximo cuidado, permitiendo que los ríos y lagos australes sigan teniendo la abundancia de ejemplares que, junto con la belleza de los paisajes, es sin duda el mayor gancho para que pescadores de todo el mundo lleguen hasta esta zona. Es frecuente encontrar pescadores europeos, norteamericanos, y también argentinos. Estos últimos cruzan la frontera siguiendo los ríos Palena y Futaleufú (que nacen en el país vecino), y disfrutan tanto de la cordialidad de los chilenos como del verde y salvaje escenario que encuentran a este lado del límite entre ambas naciones. Ver el siguiente video. |
Tuvimos la ocasión de hacer una bajada del río Futaleufú junto a dos entusiastas pescadores, uno chileno y otro argentino, que cada año viajan más de 1.200 kilómetros desde Buenos Aires para disfrutar de una semana en las aguas patagónicas.
Su guía en esta jornada, el argentino Luis Brun, fue claro al explicar la importancia de practicar la pesca con devolución: "Una de las cosas que es fundamental que tengan en cuenta los chilenos, y también los argentinos, es lo que vale la trucha en el agua. Lo que genera la trucha en el agua en cuanto a turismo e ingresos es impresionante. Lo que es combustible, hosterías, equipos de mosca, los mismos guías... Es decir, todo este paisaje es muy bonito. Con truchas, es doblemente bonito".
Los empresarios turísticos locales parecen haber entendido el mensaje, y es que los cálculos no fallan: algunos estudios indican que una trucha puesta en un plato puede generar entre 8 y 10 dólares, pero en el agua, desafiando la habilidad y destreza de los pescadores con mosca y sus guías, generaría diez veces esa cantidad.
Con estos antecedentes, aún es tiempo de programar una excursión a Palena para aprender los secretos de la pesca con mosca y disfrutar de buena comida y atención, e inolvidables paisajes. La temporada llega hasta mediados del otoño, y en las oficinas de información turística instaladas por los municipios y Sernatur no será difícil encontrar buenos datos de guías y equipamiento, así como una amplia oferta de alojamientos y actividades complementarias, como cabalgatas y asados patagónicos.
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